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En ese club de caballeros que es el top 10 del ranking BCS, que es elitista siempre y elegante a veces, se cuelan de rondón de vez en cuando ciertos tipos que nadie sabe muy bien por qué están allí. Son ese tipo de personas que dicen ir de parte del novio en el banquete de un bautizo. Bultos sospechosos, como dijo magistralmente Antonio González “El Pescaílla”. En definitiva equipos que por algún extraño motivo se han conseguido colar en el ranking. En ocasiones tienen méritos para estar allí, o eso argumentan, gracias a un ranking perfecto conseguido frente a equipos garbanceros. Suelen ser amablemente invitados a dejar el club, porque no saben comportarse. Falta de costumbre, supongo.
En definitiva, hablamos de esos equipos que son extraños en la noche. Esta semana en el salón de ese club había más rumores que nunca: los socios legítimos se estaban empezando a cansar de los impostores. Era hora de pegarles una gran patada en el trasero en dirección a la puerta de salida. Los señalados eran dos: Boise State y Stanford.
Oregon (#7) 53 – Stanford (#4) 30
Se acabaron las esperanzas de Stanford de conseguir su primer título nacional desde 1926, cuando el mítico Pop Warner entrenaba a los cardinals en un deporte que poco tenía que ver con el que disfrutamos ahora. Un equipo de Oregon envalentonado, liderado por LaMichael James despachó sin más miramientos a Andrew Luck y los suyos. El QB de los locales tuvo un partido vulgar, lanzando para 271 yardas y tres anotaciones, pero sufriendo en el proceso dos intercepciones y un fumble. En un partido en el que su equipo siempre fue por detrás en el marcador era normal que Luck consiguiese amasar una buena cantidad de yardas de pase, pero se esperaba más del que parece llamado a ser primera elección del draft (y heredero de Peyton Manning, por mor de los acontecimientos).
El partido fue un missmatch constante para la defensa de Stanford. Ni el resbaladizo césped de Foster Field, que pretendió ser el jugador número 12 de la defensa local, pudo ralentizar la ofensiva de los ducks que recorrió el campo a placer. James sumó 146 yardas y tres anotaciones terrestres, que conjuntado con un sobriamente efectivo juego de pase orquestado por Darron Thomas (11/17, 155 yds, 3 TDs) apeó a Stanford de su racha de 17 victorias consecutivas, que comenzó precisamente tras una derrota contra Oregon.
Tras este partido el equipo de Chip Kelly vuelve a estar en la carrera por el título nacional. Endosar semejante derrota fuera de casa a un equipo del Top-5 a estas alturas de la temporada no puede pasar desapercibido, y la única derrota de Oregon esta temporada llegó en la jornada inaugural, enfrentándose a LSU en un atípicamente tempranero duelo al sol. ¿Podría repetirse este partido en enero?
TCU 36 – Boise State (#5) 35
Se encontraron Boise State y TCU, defenestrada este año después de ser otro de los impostores que se colaron en el club en la anterior temporada. Y el duelo acabó con un sabor amargamente familiar para los broncos, que vieron por segundo año consecutivo cómo se les escapaba el record perfecto que tanto ansían por un field goal fallado. Al menos en esta ocasión el intento era de casi 40 yardas, a diferencia del inexplicable error del año pasado contra Nebraska.
El partido fue una verdadera exhibición de fuegos artificiales por parte de los horned frogs. Casey Pachall acumuló 24/37 para 473 yardas, con 5 anotaciones. Tal esfuerzo fue necesario para mantenerse en el partido ante unos broncos que jugaron un partido que en condiciones normales hubiese bastado para sellar una victoria cómoda. Tras un fumble del runningback Drew Right el balón pasó a manos de TCU con 2:26 en el marcador. Fue entonces, en la hora de la verdad, cuando TCU sacó auténtico carácter. Después de una anotación de Brandon Carter que les dejó un punto por debajo, el entrenador de los texanos Gary Patterson decidió jugarse el todo por el todo con la conversión de dos puntos. Funcionó, silenciando a la grada del Bronco Stadium, y el field goal fallado por Dan Goodalle cerró el partido. Boise, tras perder de esta manera con un nival no rankeado y en casa, debiera caer fuera del top 10 automáticamente.
Notas de la jornada:
- Penn State afrontó el primer partido sin Joe Paterno desde hace 46 años, después de que el entrenador fuese despedido fulminantemente por la universidad a consecuencia de un escándalo de abuso de menores que implica a Jerry Sandusky, miembro de su staff como coordinador durante varias temporadas. Desgraciada manera de acabar una carrera histórica para el entrenador de 84 años, que perdió su puesto de trabajo el miércoles. Desgraciada, y a mi manera de ver, injusta. Con más calma, escribiré sobre el tema.