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En el barrio de Salamanca

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En el barrio de Salamanca, en Madrid, ya han puesto las luces de navidad, señal inequívoca de que la temporada de bowls universitarias está a punto de comenzar. Y sinceramente es una época del año estupenda. En las tiendas de buen gusto ponen discos de los christmas standards cantados por las eternas voces de Bing Crosby, Frank Sinatra, Paul Anka o Nat King Cole. También hay horteras neocasposos que insisten en meternos en el hipotálamo el CD de “Villancicos gitanos”. A estos, ya que la pena de muerte es anticonstitucional, sería conveniente al menos cortarles la luz.

Las navidades, en fin, son una época maravillosa. Gran parte de la magia de estas fiestas, aunque no todo el mundo esté enterado, es porque durante todo el mes de diciembre nos podemos pegar un atracón de grandes partidos de football universitario. Empezando desde el 17 de diciembre y hasta el 9 de enero veremos desfilar en nuestras pantallas a los mejores equipos del año. Pero de esto ya hablaremos más adelante.

El fin de semana pasado vivimos las finales de conferencia, costumbre que ha llegado recientemente al resto de conferencias importada desde el gran trasatlántico del fútbol americano univeritario: la SEC. Vamos a analizar brevemente lo que nos depararon estos partidos que sirven como aperitivo al atracón de bowls.

SEC FINAL: LSU (1) 42 – GEORGIA (14) 10

Como comentábamos la semana pasada, lo cierto es que la final no deparó demasiadas emociones. El partido siguió el esquema clásico de Miles, con un comienzo engañosamente igualado en el marcador. De hecho, los bulldogs consiguieron ponerse por delante en el primer cuarto, para alegría de algunos incautos. Nada más lejos de la realidad, en cuanto los tigers pisaron mínimamente el acelerador se abrió una grieta insalvable, que convirtió el partido en un peñazo insoportable.

Si el trámite sirvió para algo fue para cimentar aún más la ya sólida candidatura de Tyrann Mathieu para el premio Heisman. Esta semana se han anunciado los candidatos, a saber: Robert Griffin III, Trent Richardson, Andrew Luck, Montee Ball y el propio Mathieu. Su mayor dificultad es que es sophomore (jugador de segundo año), aunque la regla no escrita de que el premio estaba reservado para los jugadores en la segunda mitad de su carrera universitaria ya fue rota para dar el trofeo a Tim Tebow.

PAC 10 FINAL: OREGON (9) 49 – UCLA 31

En una conferencia de opereta, la final no podía ser otra cosa que una muestra de lo mejor del género. Oregon, impulsado por LaMichael James llegaba como indiscutible favorito. No sólo por el enorme potencial de esta plantilla, que hace un año peleó por el título nacional contra Auburn, sino por el desmantelamiento del equipo de football de UCLA. El head coach de los bruins, Rick Neuheisel acababa de ser despedido esa misma semana tras perder la semana anterior contra USC por 50-0. Con estos precedentes antes de jugar una final de conferencia, lo raro es que UCLA pudiese marcar algún punto. Obedece más a cierta relajación de los ducks en la segunda parte del partido que a mérito propio.

BIG 10 FINAL: WISCONSIN (15) 42 – MICHIGAN STATE (13) 39

La primera edición de final de conferencia en la histórica conferencia nos deparó el mejor partido de la jornada. Los spartans llegaban al partido como favoritos, habiendo vencido ya a los badgers en temporada regular. En esta ocasión la moneda cayó del otro lado, y hablo de moneda porque realmente el partido pudiera haber acabado de cualquier manera. Fue el corajudo juego de Montee Ball, que sumó 27 carreras para 137 yardas y la friolera de 4 TDs. Por algún extraño motivo que a mí se me pasa, el MVP del partido fue a parar a manos del quarterback de Wisconsin Russel Wilson, que tuvo una buena actuación pero no llevó el peso del ataque de los badgers.

En un partido disputado hasta la extenuación, sólo un fallo imperdonable de Michigan State acabó de inclinar la balanza. Abajo por 3 puntos, forzaron el punt de Wisconsin para una oportunidad muy factible de llevarse el partido. Además, el retornador Keyshawn Morton conseguía en un vertiginoso retorno llevar el balón hasta las mismas puertas de la zona de anotación de Wisconsin, a la altura de la yarda 10. Sin embargo, durante la patada, uno de los spartans que entraron a bloquear el despeje colisionó contra el punter. Penalización de 5 yardas, balón para Wisconsin, y se acabó el partido. Los badgers irán por segundo año consecutivo a la Rose Bowl.

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